Valeriana, pasiflora o toronjil: ¿Qué tienen en común?
Descripción general
Si alguna vez has comprado un té "para dormir" o "para los nervios", es muy probable que hayas visto estas tres plantas en la misma caja, a veces las tres juntas en la misma bolsita. Valeriana (Valeriana officinalis), pasiflora (Passiflora incarnata) y toronjil —también llamado melisa o Melissa officinalis— comparten un lugar central en la herbolaria tradicional para la ansiedad y el insomnio en culturas muy distintas entre sí, y hoy comparten también algo más concreto: un mecanismo de acción propuesto similar, un nivel de evidencia clínica parecido (modesto y con las mismas limitaciones metodológicas), y un patrón de uso —casi siempre en combinación, casi nunca solas— que no es casualidad.
Vale la pena aclarar algo desde el inicio: aunque las tres se agrupan constantemente en el mismo tipo de producto, no son intercambiables ni idénticas en su composición química. Lo que comparten es más una familia de mecanismos y un perfil de evidencia, no una identidad química.
Qué tienen en común: composición y mecanismo
Las tres plantas se han estudiado, con distinto nivel de profundidad, por su posible efecto sobre el ácido gamma-aminobutírico (GABA), el principal neurotransmisor inhibitorio del sistema nervioso central —el mismo sistema sobre el que actúan los medicamentos ansiolíticos y sedantes convencionales, aunque con una potencia considerablemente menor.
Planta | Compuestos activos principales | Mecanismo propuesto sobre GABA |
|---|---|---|
Valeriana | Ácidos valerénicos, valepotriatos | Se ha propuesto que modula receptores GABA-A, de forma similar (aunque más débil) a las benzodiazepinas |
Pasiflora | Flavonoides (crisina, vitexina), alcaloides indólicos | Actividad sobre receptores GABA-A sugerida en estudios preclínicos |
Toronjil (melisa) | Ácido rosmarínico, ácido ursólico, ácido oleanólico | Inhibe la enzima GABA-transaminasa (GABA-T), responsable de degradar el GABA, lo que en teoría aumenta su disponibilidad |
Este es el hilo conductor real entre las tres: no es que "todas relajen" de forma vaga, sino que las tres convergen —por vías bioquímicas distintas— hacia el mismo sistema neurotransmisor. Del toronjil en particular, un estudio de laboratorio identificó al ácido rosmarínico como el principal responsable de esta actividad, con una inhibición de la GABA-transaminasa de hasta 40% en las concentraciones probadas.
Es importante un matiz honesto aquí: la mayoría de esta evidencia mecanística proviene de estudios celulares o en animales, no de estudios en humanos que confirmen que este mismo mecanismo opera con la misma magnitud cuando tomas una cápsula o una infusión.
Beneficios respaldados por evidencia (comparados)
Valeriana: Es la planta más estudiada de las tres, con más de 40 ensayos clínicos disponibles, pero el panorama es más débil de lo que su popularidad sugiere. Un metaanálisis de 18 ensayos controlados con placebo encontró que, cuando se medía de forma dicotómica ("¿mejoró tu sueño sí o no?"), había una diferencia a favor de la valeriana; sin embargo, con escalas cuantitativas de calidad del sueño o tiempo objetivo para dormirse, no se encontraron diferencias significativas frente a placebo. Los propios autores concluyeron que el beneficio no se ha podido demostrar con medidas objetivas, solo con reportes subjetivos de mejoría general.
Pasiflora: Cuenta con estudios en humanos más escasos y pequeños que la valeriana. El ensayo más citado, con diseño cruzado y solo 41 participantes sanos, encontró una mejoría subjetiva significativa en la calidad del sueño reportada en diario al tomar té de pasiflora comparado con un té placebo, aunque el estudio no tuvo el tamaño necesario para conclusiones sólidas sobre medidas más específicas.
Toronjil (melisa): Un metaanálisis centrado específicamente en ansiedad y depresión (no solo sueño) encontró que el toronjil mejoró significativamente tanto los puntajes de ansiedad como los de depresión comparado con placebo, sin efectos secundarios serios reportados. Es, de las tres, la que cuenta con el respaldo más reciente y con un metaanálisis dedicado específicamente a su efecto, aunque el número de ensayos incluidos también es relativamente reducido.
Las tres juntas: Aquí está el patrón que explica por qué casi nunca las ves solas: un estudio observacional abierto (sin grupo placebo) en 918 niños con inquietud y trastornos del sueño encontró mejoras notables con una combinación específica de valeriana y toronjil, con el 80.9% de los niños con dificultad para dormir mostrando mejoría. Es un resultado llamativo, pero requiere un matiz metodológico importante: al ser un estudio abierto sin comparación con placebo, no permite descartar que la mejoría se deba, al menos en parte, a la evolución natural de los síntomas o al efecto de la atención recibida, algo que aplica también a otros estudios similares de combinaciones herbales.
Nota de calibración: el patrón se repite en las tres plantas: mejoría subjetiva reportada de forma consistente, pero medidas objetivas (tiempo de sueño registrado, marcadores fisiológicos) que no siempre confirman el mismo tamaño de efecto. Esto no significa que no funcionen —el alivio subjetivo es real y valioso para quien lo experimenta—, pero sí que ninguna de las tres debería presentarse como una solución con la misma contundencia que un tratamiento farmacológico de primera línea para el insomnio o la ansiedad, como la terapia cognitivo-conductual.
Lo que NO está suficientemente respaldado: que la combinación de las tres sea necesariamente superior a cada una por separado —no existen ensayos controlados con placebo que comparen directamente la triple combinación contra cada planta individual—; que cualquiera de las tres sustituya un tratamiento indicado para ansiedad clínica o insomnio crónico diagnosticado; o que el efecto GABA propuesto en estudios celulares se traduzca de forma directa y proporcional al tomarlas por vía oral.
Formas y dosis recomendadas
Planta | Dosis orientativa | Nota |
|---|---|---|
Valeriana (extracto de raíz) | 300-600 mg, 30-60 minutos antes de dormir | Evaluar durante al menos 2 semanas; el efecto suele ser sutil |
Pasiflora | 1 taza de infusión antes de dormir, o extracto estandarizado | La mayoría de los estudios usaron la infusión tradicional |
Toronjil (melisa) | 300-600 mg de extracto, 1-2 veces al día | Los estudios de ansiedad usaron dosis en este rango, divididas en el día |
Combinación valeriana + toronjil | Según el producto comercial específico | La evidencia de combinación proviene principalmente de estudios abiertos, no controlados con placebo |
Seguridad y contraindicaciones
Efecto adverso más frecuente (las tres): somnolencia diurna residual y, con menor frecuencia, dolor de cabeza o malestar digestivo leve.
Contraindicación relativa (valeriana): existen reportes de caso aislados de daño hepático asociado a su uso prolongado; se recomienda precaución en personas con enfermedad hepática preexistente.
Precaución (toronjil): puede tener un efecto leve sobre la función tiroidea en dosis altas; se recomienda cautela en personas con hipotiroidismo o en tratamiento con levotiroxina.
Embarazo y lactancia: ninguna de las tres cuenta con evidencia de seguridad suficiente para uso concentrado en estas etapas; se recomienda evitarlas salvo indicación médica.
Antes de cirugía: se recomienda suspender valeriana al menos una semana antes de cualquier procedimiento con anestesia general, por su posible efecto sedante aditivo.
Niños: el estudio de combinación valeriana-toronjil en niños reportó buena tolerabilidad, pero cualquier uso en población pediátrica debe ser guiado por el pediatra, no por automedicación.
Interacciones relevantes
Otros sedantes o depresores del sistema nervioso central: las tres plantas tienen un efecto teórico aditivo con benzodiazepinas, opioides, alcohol, y otros medicamentos sedantes; no se recomienda combinarlas entre sí ni con estos fármacos sin orientación profesional.
Medicamentos tiroideos (toronjil): posible interacción por el efecto sobre la función tiroidea mencionado arriba.
Anestesia general (valeriana): riesgo de interacción con agentes anestésicos; suspender antes de cirugía programada.
Calidad y fuentes
Extracto estandarizado con porcentaje de compuestos activos declarado (ácidos valerénicos para valeriana, ácido rosmarínico para toronjil), en lugar de "hierba en polvo" genérica, dada la variabilidad natural en concentración de estas plantas.
Verifica si el producto usa la planta sola o en combinación, y en qué proporción, ya que la mayoría de la evidencia disponible —especialmente en niños— proviene de combinaciones específicas patentadas, no necesariamente replicables con cualquier mezcla comercial.
Certificaciones de terceros como NSF International o USP, que verifican pureza y dosis real.
Contexto cultural o histórico
Las tres plantas tienen trayectorias tradicionales distintas que terminaron convergiendo en el mismo tipo de producto moderno. La valeriana se ha usado en Europa como sedante desde la antigüedad grecorromana. El toronjil tiene una historia igualmente larga: Dioscórides, en el siglo I, ya documentaba su uso, y Avicena lo describió en el Canon de Medicina como remedio para la depresión, la ansiedad y los trastornos nerviosos. La pasiflora, en cambio, fue adoptada por pueblos indígenas de América antes de incorporarse a la medicina herbolaria europea tras la colonización.
En México, el toronjil y la pasiflora (a veces llamada "pasionaria" o "flor de la pasión") siguen siendo remedios caseros comunes para los nervios y el insomnio, transmitidos generacionalmente mucho antes de que existieran los ensayos clínicos que hoy las respaldan de forma parcial. Que las tres plantas —de tradiciones geográficas tan distintas— hayan convergido hacia el mismo uso y, según la ciencia moderna, hacia mecanismos bioquímicos relacionados, es uno de esos casos donde la sabiduría popular y la investigación posterior terminan encontrándose, aunque sea de forma incompleta.
Conclusión
Valeriana, pasiflora y toronjil comparten más de lo que parece a simple vista: un mecanismo propuesto centrado en el sistema GABA, un nivel de evidencia clínica modesto y basado principalmente en mejoría subjetiva más que en medidas objetivas, y una larga historia de uso tradicional que precede por siglos a su estudio científico. De las tres, el toronjil cuenta actualmente con el metaanálisis más robusto específicamente para ansiedad, mientras que la valeriana sigue siendo la más estudiada en volumen total de ensayos, aunque no necesariamente la más contundente en resultados objetivos.
Ninguna de las tres sustituye un tratamiento indicado para ansiedad clínica o insomnio crónico diagnosticado, pero como opciones de bajo riesgo para el malestar cotidiano —una noche de nervios antes de un evento importante, dificultad ocasional para conciliar el sueño— tienen un perfil de seguridad razonable y siglos de tradición que, al menos en parte, la ciencia moderna ha empezado a explicar.
Referencias
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