Saw Palmetto vs Pygeum: dos suplementos populares para la salud prostática
Descripción general
Saw palmetto (Serenoa repens) y pygeum (Prunus africana) son, junto con el betasitosterol, los ingredientes más recurrentes en los suplementos comercializados para la hiperplasia prostática benigna (HPB), el agrandamiento no canceroso de la próstata que afecta a una proporción creciente de hombres conforme envejecen —alrededor de una cuarta parte en la quinta década de vida, y hasta la mitad después de los 80 años—. Se venden con frecuencia como si fueran opciones intercambiables o complementarias, pero cuando se examina la evidencia de cada uno por separado, la historia es notablemente distinta entre ambos, y vale la pena conocerla antes de elegir uno u otro.
Saw Palmetto: el veredicto más contundente y menos favorable
El saw palmetto, extraído del fruto de una palmera enana originaria del sureste de Estados Unidos, se ha estudiado mediante varios mecanismos propuestos —inhibición de la enzima 5-alfa reductasa (la misma que bloquean fármacos como la finasterida), efectos antiinflamatorios y antiproliferativos—, aunque ninguno se ha confirmado como el mecanismo principal responsable de un eventual beneficio clínico.
La evidencia clínica sobre el saw palmetto es, en este momento, de las más contundentes y menos favorables que hemos revisado en este blog para cualquier suplemento. La revisión Cochrane más reciente y actualizada, con 27 ensayos clínicos y 4,656 hombres, concluyó con evidencia de certeza alta a moderada que el saw palmetto solo ofrece poco o ningún beneficio sobre los síntomas urinarios o la calidad de vida comparado con placebo, tanto a corto plazo (3-6 meses) como a largo plazo (12-17 meses), sin diferencia relevante tampoco en efectos adversos.
Aquí está un detalle que vale la pena remarcar, porque responde de forma directa a la pregunta obvia de "¿y si la dosis simplemente era insuficiente?": un ensayo clínico específicamente diseñado para probar esa hipótesis, administrando hasta tres veces la dosis estándar (960 mg/día) durante 72 semanas en más de 300 hombres, encontró que aumentar la dosis no mejoró los síntomas urinarios más que el placebo en ninguna medida, principal o secundaria. Es decir: no es que "faltara probar con más cantidad"; el efecto simplemente no aparece, incluso llevando la dosis considerablemente más allá de lo habitual.
Pygeum: un beneficio modesto, pero con una evidencia mucho más frágil
El pygeum, extraído de la corteza del ciruelo africano (Prunus africana), actúa mediante fitosteroles que inhiben la producción de prostaglandinas relacionadas con la inflamación prostática, entre otros mecanismos propuestos.
La revisión sistemática disponible sobre pygeum —18 ensayos clínicos con 1,562 hombres— encontró una mejoría de magnitud moderada a considerable en la combinación de síntomas urinarios y medidas de flujo urinario comparado con placebo. A primera vista, esto parecería posicionar al pygeum como la opción más respaldada de las dos. Pero aquí es donde vale la pena leer la letra pequeña de esa revisión: los estudios incluidos tenían una duración promedio de apenas 64 días (el más largo, poco más de cuatro meses), y de los 18 ensayos, solo uno reportó un método adecuado de ocultamiento de la asignación al tratamiento, un indicador clave de calidad metodológica en ensayos clínicos. Además, no existen estudios que comparen directamente el pygeum contra tratamientos farmacológicos estándar para la HPB, y la revisión que sostiene este hallazgo positivo no se ha actualizado con ensayos más recientes y rigurosos desde su publicación original.
Nota de calibración: no se trata de que "el pygeum funciona y el saw palmetto no" de forma simple. Se trata de que ambos cuentan con revisiones sistemáticas, pero con niveles de confianza radicalmente distintos: la evidencia negativa sobre el saw palmetto proviene de ensayos grandes, modernos y de alta calidad metodológica, mientras que la evidencia positiva sobre el pygeum proviene de estudios más antiguos, más pequeños, de corta duración, y con problemas metodológicos reconocidos por los propios revisores. Un resultado positivo con evidencia débil no es automáticamente más confiable que un resultado negativo con evidencia sólida.
El problema que casi nunca se menciona sobre el pygeum
Aquí está un dato que rara vez acompaña al marketing de suplementos con pygeum, y que vale la pena conocer más allá de la eficacia clínica: Prunus africana está incluido en el Apéndice II de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES) desde 1995, y la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN) lo clasifica como especie vulnerable. El problema es que el compuesto de interés se extrae de la corteza del árbol, y la extracción de corteza, cuando se hace de forma no sostenible —como ha ocurrido históricamente en buena parte del comercio internacional—, puede matar al árbol o dejarlo gravemente dañado. Se han exportado históricamente miles de toneladas de corteza silvestre al año desde países como Camerún, Madagascar y Guinea Ecuatorial, generando una presión de sobreexplotación documentada sobre las poblaciones silvestres de este árbol.
Esto no significa que todo el pygeum comercial provenga de fuentes insostenibles —existen iniciativas de manejo forestal certificado y métodos de extracción que no requieren matar al árbol—, pero si te importa este aspecto, vale la pena buscar específicamente certificaciones de origen sostenible al elegir un producto con este ingrediente, algo que la mayoría de las etiquetas no destacan.
Formas y dosis
Suplemento | Dosis usada en estudios | Nota |
|---|---|---|
Saw palmetto (extracto liposterólico) | 320 mg/día (dosis estándar); hasta 960 mg/día probado sin beneficio adicional | La evidencia de mayor calidad no respalda su uso, en ninguna dosis probada |
Pygeum (extracto de corteza) | 75-200 mg/día en los estudios disponibles | Evidencia de calidad metodológica limitada; sin estudios de largo plazo |
Seguridad
Ambos suplementos son, en términos generales, bien tolerados, sin diferencias relevantes en efectos adversos comparado con placebo en los ensayos disponibles. Ninguno de los dos debería sustituir la evaluación médica de los síntomas urinarios en hombres mayores de 50 años, dado que síntomas similares pueden tener otras causas —incluyendo, en casos poco frecuentes, cáncer de próstata— que requieren descartarse con un urólogo antes de asumir que se trata simplemente de hiperplasia benigna manejable con suplementos.
Conclusión
Saw palmetto y pygeum se presentan comúnmente como opciones equivalentes para la salud prostática, pero la evidencia detrás de cada uno no podría ser más distinta. El saw palmetto cuenta con uno de los veredictos negativos más sólidos y modernos que existen para un suplemento popular: ensayos grandes, de alta calidad, y hasta con dosis triplicadas, no muestran beneficio sobre placebo. El pygeum tiene un resultado numéricamente más favorable, pero sostenido por evidencia considerablemente más antigua y frágil, sin estudios recientes de calidad que lo confirmen, y con una consideración adicional —la sostenibilidad de su extracción— que rara vez se discute junto a su eficacia.
Si tienes síntomas urinarios atribuibles a hiperplasia prostática benigna, la conversación más productiva es con tu urólogo, quien puede orientarte sobre opciones con evidencia más consolidada —incluyendo tratamientos farmacológicos con mecanismos bien establecidos— en lugar de depender de suplementos cuya evidencia, en el mejor de los casos, es modesta y metodológicamente cuestionable.
Referencias
Franco JVA, Trivisonno L, Sgarbossa NJ, Alvez GA, Fieiras C, Escobar Liquitay CM, Jung JH. (2023). Serenoa repens for the treatment of lower urinary tract symptoms due to benign prostatic enlargement. Cochrane Database of Systematic Reviews, 2023(6), CD001423. DOI: 10.1002/14651858.CD001423.pub4
Barry MJ, Meleth S, Lee JY, Kreder KJ, Avins AL, Nickel JC, Roehrborn CG, Crawford ED, Foster HE Jr, Kaplan SA, McCullough A, Andriole GL, Naslund MJ, Williams OD, Kusek JW, Meyers CM, Betz JM, Cantor A, McVary KT; CAMUS Study Group. (2011). Effect of increasing doses of saw palmetto extract on lower urinary tract symptoms: a randomized trial. JAMA, 306(12), 1344-1351. DOI: 10.1001/jama.2011.1364
Wilt T, Ishani A, Mac Donald R, Rutks I, Stark G. (2002). Pygeum africanum for benign prostatic hyperplasia. Cochrane Database of Systematic Reviews, 1998(1), CD001044. DOI: 10.1002/14651858.CD001044
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