Tipos de colágeno: cuál necesitas para piel, articulaciones o huesos

Descubre los tipos de colágeno que existen (I, II, III, V y X), para qué sirve cada uno y cuál elegir según tu objetivo. Guía respaldada por evidencia científica.

Tipos de colágeno: cuál necesitas para piel, articulaciones o huesos

Los Tipos de Colágeno que Existen (y Por Qué Tomar el Equivocado Puede Ser Dinero Perdido)

Descripción general

El colágeno es la proteína más abundante del cuerpo humano y forma parte de la estructura de la piel, los huesos, los tendones, los cartílagos y otros tejidos conectivos. Sin embargo, "colágeno" no es un solo compuesto: se han identificado al menos 28 tipos distintos, cada uno con una estructura molecular y una función específica en el organismo.

Esta distinción es más importante de lo que parece a la hora de elegir un suplemento. Un colágeno formulado para la piel no necesariamente tiene el mismo efecto en las articulaciones, y viceversa, porque cada tipo se concentra en tejidos diferentes y actúa a través de mecanismos distintos. De los 28 tipos identificados, solo un puñado —principalmente los tipos I, II y III— cuentan con estudios clínicos en humanos que respaldan su uso como suplemento.

La evidencia es sólida para el colágeno tipo I/III en la piel y para el colágeno tipo II no desnaturalizado en las articulaciones, mientras que otros tipos —como el V y el X— aparecen con frecuencia en productos "multicolágeno" por estar presentes en el cuerpo, no porque exista evidencia clínica de que suplementarlos de forma aislada tenga un efecto medible.

Composición química y tipos

Aquí está el corazón de esta ficha: un desglose de los tipos de colágeno más relevantes y dónde se encuentra cada uno en el cuerpo.

Tipo I — el más abundante

Representa alrededor del 90% del colágeno total del cuerpo. Forma fibras densas y resistentes que dan estructura a la piel, los huesos, los tendones, los ligamentos y la córnea. Es el tipo que predomina en el colágeno hidrolizado bovino y marino, los más comunes en suplementos orientados a piel, cabello, uñas y huesos.

Tipo II — el del cartílago

Constituye hasta el 90% del cartílago articular. Es estructuralmente distinto al tipo I: tiene mayor grado de glucosilación, lo que le da al cartílago su capacidad de amortiguar impacto y resistir la fricción entre huesos. Se obtiene principalmente del cartílago de pollo (esternón) y es la base de los suplementos orientados específicamente a las articulaciones.

Tipo III — el complemento del tipo I

Es el segundo colágeno más abundante del cuerpo. Forma fibras más delgadas y flexibles, presentes en la piel, los vasos sanguíneos, el intestino y otros órganos que necesitan expandirse y contraerse. Casi siempre aparece junto al tipo I, especialmente en tejido joven o en proceso de regeneración (como el tejido de una herida en cicatrización). La mayoría de los suplementos de colágeno bovino de buena calidad contienen tipo I y tipo III de forma conjunta, en una proporción similar a la que el cuerpo produce naturalmente.

Tipo V — el "organizador"

Se encuentra en la superficie celular, la córnea, el cabello y la placenta. Su función principal no es aportar estructura por sí mismo, sino regular el diámetro y el ensamblaje de las fibras de colágeno tipo I y III, algo así como un supervisor que coordina el trabajo de otros. No existen ensayos clínicos en humanos que hayan evaluado su suplementación de forma aislada.

Tipo X — el del crecimiento óseo

Está involucrado en el crecimiento óseo, específicamente en las placas de crecimiento donde el cartílago se convierte en hueso. Es relevante sobre todo durante el desarrollo y en procesos de reparación de cartílago. Como el tipo V, no ha sido estudiado como suplemento independiente en ensayos clínicos en humanos.

Un punto importante: los tipos V y X se incluyen en muchos productos "multicolágeno" porque existen de forma natural en el cuerpo, no porque haya evidencia de que suplementarlos por separado tenga un efecto medible. Ningún ensayo clínico ha demostrado que combinar los cinco tipos sea superior a suplementar un solo tipo en la dosis efectiva documentada para ese tipo específico.

Mecanismo de acción

El colágeno hidrolizado (predigerido en péptidos más pequeños para facilitar su absorción) actúa principalmente estimulando a los fibroblastos —las células que producen colágeno en la piel— para que aumenten su propia síntesis de colágeno tipo I, en lugar de simplemente "reemplazar" el colágeno perdido de forma directa. Este mecanismo, conocido como estimulación de la matriz dérmica, está documentado en estudios celulares y respaldado por los resultados observados en ensayos clínicos en piel.

El colágeno tipo II no desnaturalizado (a menudo abreviado como UC-II) actúa de forma distinta y más específica: en dosis bajas (40 mg al día), interactúa con el tejido linfoide asociado al intestino para inducir un mecanismo de tolerancia oral, que modula la respuesta inmunológica hacia el cartílago articular y puede reducir la inflamación relacionada con el desgaste de las articulaciones. Este mecanismo es distinto al de las dosis altas de colágeno hidrolizado (varios gramos), que actúan más bien aportando los aminoácidos necesarios para la reparación del cartílago.

Beneficios respaldados por evidencia

Colágeno tipo I/III hidrolizado — piel

  • Evidencia alta: una revisión sistemática con metaanálisis de 26 ensayos clínicos aleatorizados, con 1,721 participantes en total, encontró que la suplementación con colágeno hidrolizado mejoró de forma significativa tanto la hidratación como la elasticidad de la piel en comparación con placebo (Pu et al., 2023).

Colágeno tipo I — huesos

  • Evidencia moderada: un ensayo clínico aleatorizado de 12 meses en 131 mujeres posmenopáusicas con reducción de la densidad mineral ósea encontró que la suplementación diaria con 5 gramos de péptidos específicos de colágeno aumentó significativamente la densidad mineral ósea de la columna lumbar y del cuello femoral, en comparación con placebo (König et al., 2018).

Colágeno tipo II no desnaturalizado — articulaciones

  • Evidencia moderada: un ensayo clínico multicéntrico aleatorizado en 191 personas con osteoartritis de rodilla encontró que 40 mg diarios de colágeno tipo II no desnaturalizado redujeron significativamente el dolor y mejoraron la función articular (medida con la escala WOMAC) en comparación con placebo y con la combinación de glucosamina y condroitina (Lugo et al., 2016).
  • Evidencia moderada: un ensayo clínico en voluntarios sanos sin osteoartritis encontró que la misma dosis (40 mg diarios) de colágeno tipo II no desnaturalizado mejoró la extensión de rodilla y prolongó el tiempo de ejercicio libre de dolor en comparación con placebo, sugiriendo un beneficio también en personas sin enfermedad articular diagnosticada (Lugo et al., 2013).

Lo que NO está suficientemente respaldado: no hay evidencia clínica de que el colágeno tipo V o tipo X, suplementados de forma aislada, tengan un efecto medible en humanos. Tampoco existe evidencia de que combinar múltiples tipos de colágeno en un mismo producto sea superior a elegir el tipo específico con evidencia para el objetivo buscado (piel vs. articulaciones vs. hueso).

Formas y dosis recomendadas

Tipo de colágenoObjetivo principalDosis estudiada en ensayos clínicosFuente típica
Tipo I/III hidrolizadoPiel (hidratación, elasticidad)2.5 a 10 g/díaBovino, marino, porcino
Tipo I (péptidos específicos)Densidad mineral ósea5 g/díaBovino
Tipo II no desnaturalizado (UC-II)Articulaciones, cartílago40 mg/día (dosis baja, mecanismo distinto)Cartílago de pollo (esternón)
Tipo II hidrolizadoArticulaciones, cartílagoVarios gramos/día (dosis alta, mecanismo distinto al UC-II)Cartílago de pollo o pescado

Un error común es tomar una dosis alta de colágeno tipo II hidrolizado esperando el mismo efecto que el UC-II en dosis baja, o viceversa: son mecanismos de acción distintos y no deben confundirse al leer una etiqueta.

Ante osteoporosis, osteopenia diagnosticada, o cualquier condición articular activa, consulta con tu médico antes de elegir el tipo y la dosis de colágeno más adecuados para tu caso.

Seguridad y contraindicaciones

  • Alergias alimentarias: las personas con alergia al pescado deben evitar el colágeno marino; las personas con alergia a proteínas bovinas o porcinas deben revisar el origen del colágeno hidrolizado convencional.
  • Colágeno de pollo (tipo II): personas con alergia al huevo o al pollo deben verificar el proceso de producción, ya que algunas fuentes de colágeno tipo II se derivan de cartílago aviar.
  • Embarazo y lactancia: no hay señales de seguridad específicas documentadas en los ensayos revisados, pero, como con cualquier suplemento nuevo, se recomienda consultar con el médico antes de iniciarlo en estas etapas.
  • Efectos adversos generales: el colágeno hidrolizado se ha reportado como bien tolerado en la mayoría de los ensayos clínicos, con molestias digestivas leves (sensación de plenitud, mal sabor) como los efectos adversos más frecuentes.

Interacciones relevantes

No existen interacciones farmacológicas mayores documentadas para el colágeno en ninguna de sus formas. Las consideraciones relevantes son principalmente de contexto clínico:

  • Personas en tratamiento para osteoporosis: el colágeno tipo I puede usarse como complemento, pero no debe reemplazar el tratamiento farmacológico indicado por el médico (bifosfonatos u otros).
  • Personas en tratamiento para osteoartritis: el colágeno tipo II no desnaturalizado ha mostrado beneficio incluso comparado con glucosamina y condroitina en el ensayo citado, pero esto no significa que deba sustituir otros tratamientos indicados por un especialista en casos de osteoartritis avanzada.

Calidad y fuentes

Al elegir un suplemento de colágeno, conviene revisar:

  • Tipo de colágeno específico declarado (I, II, III), no solo la palabra genérica "colágeno" en el empaque.
  • Grado de hidrólisis o si es no desnaturalizado (UC-II), ya que esto determina el mecanismo de acción y la dosis efectiva esperada.
  • Origen (bovino, marino, porcino, aviar), relevante tanto por alergias como por preferencias dietéticas o religiosas.
  • Certificaciones de terceros como NSF International o Informed Sport, especialmente relevantes en productos orientados a deportistas.

Contexto cultural o histórico

El uso de colágeno con fines terapéuticos tiene precedentes que se remontan a preparaciones tradicionales como los caldos de hueso, consumidos en distintas culturas —incluida la mexicana, con caldos de res y de pollo con alto contenido de tejido conectivo— mucho antes de que existiera el concepto científico de "colágeno hidrolizado". Sin embargo, la identificación de los distintos tipos de colágeno como moléculas diferenciadas es un desarrollo relativamente reciente de la biología molecular, consolidado en las últimas décadas del siglo XX y las primeras del siglo XXI, lo que explica por qué la distinción entre tipos apenas comienza a reflejarse en el etiquetado de los suplementos comerciales.

Conclusión

No existe un "mejor colágeno" en términos absolutos: existe el colágeno correcto para el objetivo específico que se busca. El tipo I/III hidrolizado tiene el respaldo más sólido para la piel y también beneficia la densidad ósea; el tipo II —ya sea no desnaturalizado en dosis baja o hidrolizado en dosis alta— es el que cuenta con evidencia específica para las articulaciones. Los productos "multicolágeno" que combinan varios tipos no cuentan con evidencia de ser superiores a elegir el tipo correcto en la dosis que ha demostrado funcionar en ensayos clínicos para ese objetivo particular.

Referencias

  1. Ricard-Blum, S. (2011). The collagen family. Cold Spring Harbor Perspectives in Biology, 3(1), a004978.
  2. Pu, S. Y., Huang, Y. L., Pu, C. M., Kang, Y. N., Hoang, K. D., Chen, K. H., & Chen, C. (2023). Effects of oral collagen for skin anti-aging: a systematic review and meta-analysis. Nutrients, 15(9), 2080.
  3. König, D., Oesser, S., Scharla, S., Zdzieblik, D., & Gollhofer, A. (2018). Specific collagen peptides improve bone mineral density and bone markers in postmenopausal women—a randomized controlled study. Nutrients, 10(1), 97.
  4. Lugo, J. P., Saiyed, Z. M., & Lane, N. E. (2016). Efficacy and tolerability of an undenatured type II collagen supplement in modulating knee osteoarthritis symptoms: a multicenter randomized, double-blind, placebo-controlled study. Nutrition Journal, 15, 14.
  5. Lugo, J. P., Saiyed, Z. M., Lau, F. C., et al. (2013). Undenatured type II collagen (UC-II) for joint support: a randomized, double-blind, placebo-controlled study in healthy volunteers. Journal of the International Society of Sports Nutrition, 10, 48.

Consulta a un profesional de la salud antes de comenzar cualquier suplemento. Este artículo es informativo y no pretende diagnosticar ni tratar ninguna condición médica.

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