Prebióticos, probióticos y posbióticos: diferencias y para qué sirven

¿Sabes la diferencia entre prebióticos, probióticos y posbióticos? Te explicamos qué es cada uno con evidencia científica clara y actualizada.

Prebióticos, probióticos y posbióticos: diferencias y para qué sirven

Prebióticos, probióticos y posbióticos: la guía para dejar de confundirlos de una vez

Descripción general

Con el auge del interés por la salud intestinal, es común encontrar los términos "prebiótico", "probiótico" y "posbiótico" usados casi como sinónimos en etiquetas y redes sociales, cuando en realidad se refieren a tres cosas biológicamente distintas. Los tres están relacionados con la microbiota intestinal —el conjunto de billones de microorganismos que viven principalmente en el colon—, pero actúan de formas diferentes y con distintos niveles de evidencia detrás.

La confusión no es casualidad: se trata de un campo relativamente joven y de rápida evolución, en el que incluso la comunidad científica ha tenido que sentarse a consensuar definiciones formales en años recientes para poner orden en el uso comercial de estos términos. Gracias a ese trabajo, hoy existen definiciones de consenso claras, publicadas por la Asociación Científica Internacional de Probióticos y Prebióticos (ISAPP), que permiten distinguir con precisión estos tres conceptos.

La evidencia detrás de cada uno también es distinta: mientras los probióticos cuentan con décadas de ensayos clínicos para usos concretos, los posbióticos son un concepto formalizado apenas en 2021 y su base de estudios en humanos todavía es más limitada.

Composición química y tipos

Antes de entrar en las diferencias, conviene tener claras las definiciones de consenso que usa hoy la comunidad científica:

ConceptoDefinición de consenso¿Qué es literalmente?
Prebiótico"Un sustrato que es utilizado selectivamente por microorganismos del huésped y que confiere un beneficio a la salud" (Gibson et al., 2017)Un alimento para las bacterias del colon (fibras fermentables, algunos oligosacáridos)
Probiótico"Microorganismos vivos que, administrados en cantidades adecuadas, confieren un beneficio a la salud del huésped" (definición FAO/OMS, reafirmada por Hill et al., 2014)Bacterias o levaduras vivas
Posbiótico"Una preparación de microorganismos inanimados y/o sus componentes que confiere un beneficio a la salud del huésped" (Salminen et al., 2021)Microorganismos ya inactivados (muertos), o fragmentos y metabolitos derivados de ellos

Existen distintos tipos dentro de cada categoría: entre los prebióticos más estudiados están la inulina, los fructooligosacáridos (FOS) y los galactooligosacáridos (GOS); entre los probióticos, cepas específicas de géneros como Lactobacillus, Bifidobacterium o la levadura Saccharomyces boulardii; y entre los posbióticos, preparaciones de bacterias inactivadas por calor junto con sus componentes celulares o metabolitos.

Mecanismo de acción

Cada uno actúa por una vía distinta, y entender esa diferencia es la clave para no confundirlos.

Los prebióticos no son organismos vivos, sino sustratos —principalmente fibras fermentables— que el propio cuerpo no puede digerir, pero que las bacterias que ya viven en el colon sí pueden fermentar de forma selectiva. Ese proceso de fermentación estimula el crecimiento o la actividad de ciertos grupos bacterianos considerados beneficiosos y produce, entre otras cosas, ácidos grasos de cadena corta que nutren las células del colon.

Los probióticos, al ser microorganismos vivos, actúan colonizando de forma transitoria el tracto digestivo (rara vez de forma permanente), compitiendo con bacterias potencialmente dañinas por espacio y nutrientes, produciendo compuestos que inhiben a otros microorganismos, y modulando directamente la respuesta del sistema inmunológico del intestino.

Los posbióticos, al no estar vivos, no colonizan ni compiten por espacio; su efecto proviene de estructuras de la pared celular bacteriana o de metabolitos ya producidos (como ciertos ácidos orgánicos o proteínas) que interactúan directamente con las células del intestino o del sistema inmunológico, sin necesidad de que el microorganismo se mantenga viable.

Beneficios respaldados por evidencia

Evidencia alta: Los probióticos cuentan con el respaldo de evidencia más consolidado de los tres conceptos para usos específicos. Una revisión Cochrane que analizó ensayos clínicos aleatorizados encontró que ciertas cepas de probióticos reducen de forma significativa el riesgo de diarrea asociada al uso de antibióticos, tanto en población pediátrica como en estudios posteriores en adultos (Goldenberg et al., 2015).

Evidencia moderada: Los prebióticos, principalmente fibras fermentables como la inulina y los FOS, han mostrado en distintos ensayos clínicos que pueden modificar de forma favorable la composición de la microbiota intestinal, aumentando poblaciones de bacterias como Bifidobacterium; sin embargo, la traducción de ese cambio en la composición microbiana hacia resultados clínicos claros y consistentes (por ejemplo, en síntomas digestivos específicos) varía considerablemente entre estudios y poblaciones.

Evidencia preliminar: Los posbióticos son el concepto más reciente de los tres, formalizado apenas en 2021 por el panel de expertos de la ISAPP. Aunque su racional biológico es sólido y ya existen algunos ensayos clínicos en poblaciones específicas, la cantidad de evidencia en humanos es todavía considerablemente menor que la disponible para probióticos, y los efectos documentados dependen mucho de la preparación específica utilizada, ya que "posbiótico" no se refiere a un producto único sino a toda una categoría de preparaciones distintas entre sí.

Nota importante: el efecto de un probiótico, prebiótico o posbiótico depende de la cepa, dosis y preparación específica estudiada; los beneficios documentados para un producto concreto no se pueden asumir automáticamente para otro solo porque comparta la misma categoría general. Ninguno de los tres sustituye tratamientos médicos indicados para enfermedades digestivas diagnosticadas.

Formas y dosis recomendadas

Las dosis varían mucho según el tipo de producto y el objetivo buscado:

  • Prebióticos: los estudios que muestran cambios en la microbiota suelen usar entre 5 y 20 g diarios de fibras fermentables como inulina o FOS, aunque dosis más altas pueden causar más molestias digestivas.
  • Probióticos: la mayoría de los ensayos clínicos con resultados positivos usan entre mil millones y varios miles de millones de unidades formadoras de colonias (UFC) al día, dependiendo de la cepa y el objetivo específico.
  • Posbióticos: al no existir todavía un estándar único de dosificación entre distintas preparaciones, es importante seguir las indicaciones específicas de cada producto y su respaldo de estudios particular.

En todos los casos, conviene revisar que la etiqueta especifique la cepa exacta (no solo el género, como "Lactobacillus") y, cuando sea posible, que cite el estudio clínico en el que se basa esa dosis. Consulta con tu médico o nutriólogo antes de iniciar cualquier suplementación, especialmente si tienes alguna condición digestiva diagnosticada o un sistema inmunológico comprometido.

Seguridad y contraindicaciones

  • Prebióticos: en dosis altas pueden causar gases, distensión abdominal o molestias digestivas, especialmente en personas con síndrome de intestino irritable sensibles a alimentos fermentables (FODMAPs).
  • Probióticos: generalmente bien tolerados en población sana; sin embargo, se han reportado casos raros de infecciones sistémicas en personas con el sistema inmunológico severamente comprometido, catéteres venosos centrales o enfermedad crítica, por lo que su uso debe evitarse en estas poblaciones sin supervisión médica estrecha.
  • Posbióticos: al no contener microorganismos vivos, el riesgo teórico de infección sistémica es menor que con los probióticos, aunque la evidencia de seguridad en poblaciones vulnerables específicas todavía es limitada por tratarse de un concepto más reciente.
  • Embarazo, lactancia y niños pequeños: aunque muchas cepas probióticas tienen un largo historial de uso considerado seguro, cualquier suplementación en estas poblaciones debe estar guiada por un profesional de la salud.

Interacciones relevantes

  • Antibióticos: pueden reducir la eficacia de los probióticos si se toman exactamente al mismo tiempo, ya que el antibiótico puede eliminar también las bacterias del suplemento; se recomienda espaciar su consumo por al menos un par de horas, salvo indicación médica distinta.
  • Inmunosupresores: las personas bajo tratamiento inmunosupresor deben consultar a su médico antes de usar probióticos vivos, por el riesgo teórico de translocación bacteriana.
  • Otros suplementos de fibra: los prebióticos pueden sumarse al efecto de otras fuentes de fibra en la dieta; introducir varios cambios de fibra al mismo tiempo dificulta identificar la causa de posibles molestias digestivas.

Calidad y fuentes

Para probióticos, la calidad se evalúa por la identificación precisa de la cepa (género, especie y designación alfanumérica específica), la garantía de viabilidad de las UFC hasta la fecha de caducidad, y evidencia clínica específica para esa cepa y esa dosis. Para prebióticos, conviene revisar la cantidad exacta de fibra fermentable declarada. Para posbióticos, al ser un campo más nuevo, es especialmente importante que el fabricante especifique el proceso de inactivación utilizado y cite estudios clínicos propios de esa preparación, ya que el término no garantiza por sí solo un efecto comprobado.

Contexto cultural o histórico

El interés por los microorganismos beneficiosos del intestino se remonta a principios del siglo XX, cuando el científico ruso Ilyá Ilyich Méchnikov propuso que el consumo de bacterias del ácido láctico, presentes en alimentos fermentados como el yogur búlgaro, podía explicar la longevidad observada en algunas poblaciones rurales. El término "probiótico" se formalizó décadas después, y el de "prebiótico" no apareció en la literatura científica sino hasta 1995. El concepto de "posbiótico", en cambio, es prácticamente una novedad: su definición de consenso se publicó apenas en 2021, reflejo de qué tan rápido sigue evolucionando este campo.

En México y Latinoamérica, los alimentos fermentados tradicionales —como el pulque, ciertos quesos artesanales o bebidas fermentadas regionales— representan fuentes naturales de microorganismos vivos que han formado parte de la dieta mucho antes de que existiera el vocabulario científico actual para describirlos.

Conclusión

Prebióticos, probióticos y posbióticos no son sinónimos ni intercambiables: los primeros son alimento para las bacterias que ya viven en el intestino, los segundos son microorganismos vivos que se suman a esa comunidad, y los terceros son preparaciones de microorganismos inactivados o sus componentes. La evidencia más sólida y específica existe hoy para ciertos probióticos en usos puntuales, mientras que prebióticos y, sobre todo, posbióticos siguen acumulando estudios en un campo que evoluciona con rapidez. Elegir entre ellos tiene más sentido en función del objetivo de salud concreto y de la evidencia disponible para la cepa, fibra o preparación específica, no del nombre general de la categoría, y siempre conviene consultar a un profesional de la salud ante cualquier condición digestiva diagnosticada.

Referencias

  1. Hill, C., Guarner, F., Reid, G., Gibson, G. R., Merenstein, D. J., Pot, B., Morelli, L., Canani, R. B., Flint, H. J., Salminen, S., Calder, P. C., & Sanders, M. E. (2014). Expert consensus document: The International Scientific Association for Probiotics and Prebiotics consensus statement on the scope and appropriate use of the term probiotic. Nature Reviews Gastroenterology & Hepatology, 11(8), 506-514. DOI: 10.1038/nrgastro.2014.66
  2. Gibson, G. R., Hutkins, R., Sanders, M. E., Prescott, S. L., Reimer, R. A., Salminen, S. J., Scott, K., Stanton, C., Swanson, K. S., Cani, P. D., Verbeke, K., & Reid, G. (2017). Expert consensus document: The International Scientific Association for Probiotics and Prebiotics (ISAPP) consensus statement on the definition and scope of prebiotics. Nature Reviews Gastroenterology & Hepatology, 14(8), 491-502. DOI: 10.1038/nrgastro.2017.75
  3. Salminen, S., Collado, M. C., Endo, A., Hill, C., Lebeer, S., Quigley, E. M. M., Sanders, M. E., Shamir, R., Swann, J. R., Szajewska, H., & Vinderola, G. (2021). The International Scientific Association of Probiotics and Prebiotics (ISAPP) consensus statement on the definition and scope of postbiotics. Nature Reviews Gastroenterology & Hepatology, 18(9), 649-667. DOI: 10.1038/s41575-021-00440-6
  4. Goldenberg, J. Z., Lytvyn, L., Steurich, J., Parkin, P., Mahant, S., & Johnston, B. C. (2015). Probiotics for the prevention of pediatric antibiotic-associated diarrhea. Cochrane Database of Systematic Reviews, (12), CD004827. DOI: 10.1002/14651858.CD004827.pub4

Consulta a un profesional de la salud antes de iniciar cualquier suplemento o cambio significativo en tu dieta.

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