Dolor después de entrenar (agujetas): por qué da y qué puede ayudarte

¿Por qué duelen los músculos uno o dos días después de entrenar? Te explicamos qué es en realidad y qué estrategias —incluida la cereza ácida— tienen respaldo científico.

Dolor después de entrenar (agujetas): por qué da y qué puede ayudarte

Dolor después de entrenar (agujetas): ¿por qué da y qué puede ayudarte?

Descripción general

Ese dolor muscular que no aparece el mismo día que entrenas, sino 24 a 48 horas después —y que puede hacer que bajar escaleras o levantar los brazos se sienta como una tarea heroica—, tiene nombre técnico: dolor muscular de aparición tardía (DOMS, por sus siglas en inglés), aunque coloquialmente lo conocemos como "agujetas". Suele aparecer tras ejercicio poco habitual, especialmente cuando involucra contracciones excéntricas (el músculo se alarga mientras genera fuerza, como al bajar en una sentadilla o frenar al correr cuesta abajo), y típicamente alcanza su punto máximo entre las 24 y 72 horas posteriores, para desaparecer por completo en un lapso de 5 a 7 días.

Antes de hablar de qué ayuda, vale la pena desmentir el mito más repetido sobre este tema: las agujetas no las causa el ácido láctico acumulado. Esa idea, aunque sigue circulando ampliamente, fue descartada hace décadas por la evidencia; el ácido láctico se elimina de la sangre en cuestión de una hora tras el ejercicio, mucho antes de que aparezca el dolor. Lo que realmente ocurre es más interesante —y más honesto sobre lo que la ciencia todavía no termina de resolver del todo.

Qué está pasando realmente en el músculo

El origen aceptado del DOMS es el microtrauma muscular: microdesgarros a nivel de las fibras musculares y el tejido conectivo circundante, generados por el estrés mecánico de las contracciones excéntricas. Este daño desencadena una respuesta inflamatoria local —con infiltración de células inmunes y liberación de citocinas proinflamatorias— que sensibiliza las terminaciones nerviosas de la zona, generando la sensación de dolor y rigidez característica.

Aquí está el matiz honesto que pocas veces se menciona: aunque esta explicación de "microtrauma más inflamación" es la más aceptada, el mecanismo exacto del DOMS sigue sin estar completamente resuelto después de más de un siglo de investigación (la primera descripción científica data de 1902). Existen teorías alternativas o complementarias —como la posible participación de terminaciones nerviosas del huso muscular, o el papel de especies reactivas de oxígeno— que compiten por explicar por qué el dolor tarda tanto en aparecer y por qué se siente específicamente al estirar o contraer el músculo afectado, no en reposo.

Un dato que vale la pena conocer si entrenas de forma constante: el llamado "efecto de la sesión repetida" hace que, tras una primera exposición a un ejercicio excéntrico desconocido, el mismo estímulo genere considerablemente menos daño y dolor en sesiones posteriores. Es la explicación de por qué las agujetas más brutales suelen aparecer al retomar el ejercicio tras un descanso largo o al probar un movimiento nuevo, no en tu rutina habitual.

Qué SÍ ayuda: estrategias respaldadas por evidencia

Evidencia alta: La estrategia con el respaldo más sólido y consistente, según una revisión sistemática con metaanálisis que evaluó casi 100 estudios sobre distintas técnicas de recuperación, fue el masaje: resultó ser la técnica más efectiva para reducir tanto el DOMS como la fatiga percibida tras el ejercicio, superando a otras intervenciones populares como la inmersión en agua fría, el foam rolling, el estiramiento o las prendas de compresión. Este hallazgo sorprende a muchas personas, porque el foam rolling suele promocionarse como la alternativa "accesible" al masaje profesional, pero según esta revisión, no logra igualar su efecto sobre el dolor muscular específicamente.

Evidencia moderada: La inmersión en agua fría también cuenta con respaldo, aunque con un matiz importante sobre la dosis: un metaanálisis en red que evaluó 55 ensayos clínicos encontró que la temperatura y duración óptimas dependen de qué buscas mejorar. Para reducir específicamente el dolor muscular, el rango más efectivo fue de 11-15°C durante 10-15 minutos; para marcadores de daño muscular en sangre (como la creatina quinasa) y recuperación del salto vertical, un rango más frío (5-10°C) resultó superior. Esto significa que "meterte a una tina helada" sin más no necesariamente es la estrategia óptima: la temperatura importa.

La cereza ácida (variedad Montmorency) tiene evidencia razonablemente consistente específicamente para el dolor muscular post-ejercicio, como ya profundizamos en un artículo anterior dedicado a este suplemento. En resumen: un ensayo clásico en corredores de una carrera de relevos de larga distancia encontró un aumento significativamente menor de dolor tras el evento en quienes tomaron jugo de cereza ácida durante los días previos y el día de la competencia, comparado con placebo, y un metaanálisis más reciente confirmó mejoras en la recuperación de la fuerza muscular y en marcadores inflamatorios tras ejercicio con daño muscular significativo. Su ventaja frente a otras estrategias de esta lista es que se toma de forma preventiva, antes del esfuerzo (días previos y posteriores), no como "rescate" una vez que el dolor ya apareció.

La curcumina también ha mostrado resultados prometedores en un ensayo piloto: 200 mg de curcumina dos veces al día, iniciando 48 horas antes de una prueba de carrera cuesta abajo y continuando 24 horas después, redujo marcadores de daño muscular evaluados por resonancia magnética y análisis histológico, comparado con placebo. Conviene calibrar este hallazgo: se trata de un ensayo piloto con solo 20 participantes, financiado por el fabricante del extracto de curcumina estudiado (Indena), lo que representa un posible conflicto de interés relevante a considerar antes de generalizar el resultado.

Evidencia preliminar o mixta: El foam rolling, pese a su popularidad, tiene evidencia más modesta que el masaje profesional o la cereza ácida específicamente para el dolor: mejora algo la percepción de dolor y cierta recuperación de la flexibilidad, pero el tamaño del efecto es menor y más inconsistente entre estudios que el de las intervenciones mencionadas arriba. El estiramiento post-ejercicio, por su parte, ha mostrado en revisiones sistemáticas un efecto mínimo o nulo sobre el DOMS —es probablemente la estrategia más practicada con menos respaldo real para este fin específico.

Nota de calibración: ninguna de estas estrategias "cura" las agujetas de forma inmediata; todas actúan reduciendo la magnitud o la duración del dolor, no eliminándolo por completo. Además, varias de ellas (cereza ácida, curcumina) funcionan mejor cuando se toman de forma preventiva, antes del esfuerzo, no después de que el dolor ya apareció.

Lo que NO está suficientemente respaldado: que el ácido láctico cause las agujetas (mito ya descartado); que los antiinflamatorios no esteroideos (AINEs) como el ibuprofeno sean una solución ideal —varios estudios no han encontrado que reduzcan de forma consistente el dolor o el daño muscular, y su uso crónico alrededor del entrenamiento podría interferir con las adaptaciones musculares que buscas con el ejercicio—; o que "sudar las agujetas" con más ejercicio intenso acelere la recuperación, más allá de la actividad ligera de recuperación activa.

Cómo aplicar estas estrategias en la práctica

Estrategia

Cómo aplicarla

Momento

Masaje

Sesión de masaje deportivo en la zona afectada

Después del ejercicio, o en los días posteriores

Inmersión en agua fría

10-15 min a 11-15°C específicamente para reducir dolor

Inmediatamente después del ejercicio

Cereza ácida (Montmorency)

30 mL de concentrado, 2 veces al día

Iniciar 4-8 días antes del evento/sesión intensa, continuar 2-4 días después

Curcumina

200 mg, 2 veces al día (con tecnología de absorción)

Iniciar 48 horas antes del esfuerzo intenso, continuar 24 horas después

Recuperación activa

Caminar o pedalear a intensidad baja, 10-20 minutos

El mismo día o al día siguiente del ejercicio

Antes de suplementarte con curcumina, especialmente si tomas anticoagulantes o tienes cálculos biliares, consulta con tu médico, dado su posible efecto sobre la coagulación y la vesícula biliar. La cereza ácida es de bajo riesgo para la mayoría de las personas, pero quienes tienen diabetes o toman antihipertensivos deben considerar las precauciones específicas revisadas en nuestro artículo dedicado a este suplemento.

Cuándo el dolor muscular deja de ser "normal"

Las agujetas típicas son molestas pero no incapacitantes, y mejoran progresivamente día con día. Es momento de buscar valoración médica si notas: dolor extremadamente intenso que no permite ningún movimiento de la zona; orina de color oscuro (café o té) en las horas o días posteriores a un esfuerzo muy intenso, ya que puede ser señal de rabdomiólisis, una condición donde el daño muscular es tan extenso que libera proteínas musculares a la sangre en cantidades que pueden dañar los riñones; hinchazón marcada y localizada en un solo músculo; o dolor que empeora en vez de mejorar después del tercer o cuarto día.

Conclusión

Las agujetas no las causa el ácido láctico, sino microdesgarros musculares e inflamación tras un esfuerzo poco habitual, especialmente con movimientos excéntricos. De las estrategias disponibles, el masaje tiene el respaldo más consistente para reducir tanto el dolor como la fatiga percibida, la inmersión en agua fría funciona mejor en un rango específico de temperatura (11-15°C para el dolor), y la cereza ácida —tomada de forma preventiva, antes del esfuerzo— es de las opciones "naturales" con mejor evidencia acumulada, junto con la curcumina, aunque esta última con un matiz de conflicto de interés que vale la pena tener presente.

Ninguna estrategia sustituye el manejo inteligente de la carga de entrenamiento: progresar gradualmente en intensidad y volumen, especialmente con ejercicios nuevos o tras un periodo de inactividad, sigue siendo la forma más efectiva de minimizar unas agujetas verdaderamente incapacitantes. Y recuerda: un dolor muscular manejable que mejora día con día es una respuesta normal y esperada del cuerpo adaptándose; no es necesariamente una señal de que algo salió mal.

Referencias

  1. Dupuy O, Douzi W, Theurot D, Bosquet L, Dugué B. (2018). An evidence-based approach for choosing post-exercise recovery techniques to reduce markers of muscle damage, soreness, fatigue, and inflammation: a systematic review with meta-analysis. Frontiers in Physiology, 9, 403. DOI: 10.3389/fphys.2018.00403

  2. Wang H, Wang L, Pan Y. (2025). Impact of different doses of cold water immersion (duration and temperature variations) on recovery from acute exercise-induced muscle damage: a network meta-analysis. Frontiers in Physiology, 16, 1525726. DOI: 10.3389/fphys.2025.1525726

  3. Kuehl KS, Perrier ET, Elliot DL, Chesnutt JC. (2010). Efficacy of tart cherry juice in reducing muscle pain during running: a randomized controlled trial. Journal of the International Society of Sports Nutrition, 7, 17. DOI: 10.1186/1550-2783-7-17

  4. Dehghani E, Beba M, Danandeh K, Memari A, Ershadmanesh MJ, Rasoulian P, Danandeh A, Djafarian K. (2025). The effect of tart cherry juice (TCJ) supplementation on exercise-induced muscle damage (EIMD) in an athletic population. Annals of Medicine & Surgery. DOI: 10.1097/MS9.0000000000002914

  5. Drobnic F, Riera J, Appendino G, Togni S, Franceschi F, Valle X, Pons A, Tur J. (2014). Reduction of delayed onset muscle soreness by a novel curcumin delivery system (Meriva®): a randomised, placebo-controlled trial. Journal of the International Society of Sports Nutrition, 11, 31. DOI: 10.1186/1550-2783-11-31

Consulta a un profesional de la salud antes de hacer cambios significativos en tu dieta.

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