Ashwagandha: beneficios y por qué es una buena opción para combatir el estrés

Descubre qué es la ashwagandha, cómo actúa en el organismo y qué dice la evidencia científica sobre sus beneficios para el estrés, el sueño y la fuerza física.

Ashwagandha: beneficios y por qué es una buena opción para combatir el estrés

Ashwagandha (Withania somnifera)

Descripción general

La ashwagandha (Withania somnifera), también conocida como ginseng indio o cereza de invierno, es una planta utilizada desde hace miles de años en el Ayurveda, el sistema de medicina tradicional de la India, donde se clasifica como un "rasayana": una sustancia destinada a promover la vitalidad y la longevidad. La raíz es la parte más utilizada en suplementos, aunque algunos productos también incorporan hoja.

Dentro del mundo de las plantas adaptógenas —un término que agrupa sustancias que, en teoría, ayudan al organismo a adaptarse al estrés—, la ashwagandha es probablemente la que cuenta con el respaldo clínico más consistente en años recientes, con múltiples ensayos aleatorizados y controlados con placebo centrados específicamente en el estrés, la ansiedad y el sueño.

Es precisamente esta acumulación de evidencia clínica razonablemente sólida, y no solo la tradición milenaria, lo que la convierte en una opción que vale la pena considerar frente a otras plantas adaptógenas con mucho menos respaldo. Aun así, como se detalla en la sección de seguridad, en los últimos años han surgido señales de alerta regulatorias que conviene conocer antes de decidir si es la opción adecuada para ti.

Composición química y tipos

Los compuestos más estudiados de la ashwagandha son los withanólidos, un grupo de lactonas esteroidales al que se atribuye la mayor parte de su actividad farmacológica, entre ellos la withaferina A y la withanólida A. La raíz también contiene alcaloides (como la isopeletierina y la anaferina) y saponinas conocidas como sitoindósidos.

Existen distintos extractos comerciales estandarizados, cada uno con perfiles y concentraciones específicas de withanólidos, lo cual es relevante porque los ensayos clínicos descritos en esta ficha utilizaron extractos concretos y estandarizados, no la raíz cruda sin procesar. Esta distinción importa: los resultados de un extracto patentado no necesariamente se replican con cualquier producto genérico de ashwagandha.

Mecanismo de acción

El mecanismo mejor documentado de la ashwagandha es su efecto modulador sobre el eje hipotálamo-hipófisis-adrenal (eje HPA), el sistema que regula la respuesta del organismo al estrés y que culmina en la liberación de cortisol. Varios ensayos clínicos han encontrado que la suplementación con ashwagandha se asocia con reducciones medibles en los niveles de cortisol matutino, lo que ofrece una base biológica plausible para sus efectos reportados sobre el estrés y la ansiedad.

En relación con el sueño, se ha propuesto que la ashwagandha actúa a través de dos vías: la reducción del cortisol nocturno, que normalmente interfiere con el inicio del sueño, y una posible modulación de los receptores GABA en el cerebro, el principal sistema inhibidor del sistema nervioso central relacionado con la relajación y la conciliación del sueño.

Para el rendimiento físico, se ha documentado un aumento en los niveles de testosterona libre en hombres en algunos ensayos, aunque el mecanismo exacto detrás de este efecto —si es directo sobre la producción hormonal o indirecto a través de la reducción del estrés— no está completamente esclarecido.

Beneficios respaldados por evidencia

Evidencia alta — Reducción del estrés y la ansiedad. El ensayo más citado sobre ashwagandha es un estudio aleatorizado, doble ciego y controlado con placebo en 64 adultos con estrés crónico, que evaluó 300 mg de un extracto de raíz de alta concentración dos veces al día durante 60 días. El grupo de ashwagandha mostró una reducción significativa en todas las escalas de estrés evaluadas, junto con una disminución sustancial del cortisol sérico frente al placebo (Chandrasekhar, Kapoor y Anishetty, 2012). Este hallazgo se ha replicado en estudios posteriores: un ensayo con un extracto distinto (240 mg al día) en adultos con estrés encontró reducciones significativas en ansiedad y en cortisol matutino, junto con cambios en DHEA-S (Lopresti, Smith, Malvi y Kodgule, 2019). Una revisión sistemática y metaanálisis más reciente, que incluyó nueve ensayos clínicos con 558 pacientes, confirmó un efecto significativo sobre la Escala de Estrés Percibido y sobre escalas de ansiedad (Bachour, Samir, Haddad, Houssaini y El Radad, 2025).

Evidencia moderada-alta — Calidad del sueño. Un ensayo clínico aleatorizado y controlado con placebo en 60 personas (incluyendo pacientes con insomnio diagnosticado) evaluó 300 mg de extracto de raíz dos veces al día durante 10 semanas, usando actigrafía (un método objetivo de medición del sueño), y encontró mejoras significativas en la latencia de inicio del sueño y otros parámetros del sueño frente al placebo (Langade, Kanchi, Salve, Debnath y Ambegaokar, 2019). Una revisión sistemática y metaanálisis que combinó cinco ensayos clínicos con 400 participantes encontró un efecto pequeño pero significativo sobre el sueño en general (diferencia de medias estandarizada de -0.59), con un efecto más marcado específicamente en personas con insomnio diagnosticado, dosis de 600 mg o más al día, y tratamientos de 8 semanas o más (Cheah et al., 2021).

Evidencia moderada — Fuerza muscular y testosterona en hombres jóvenes. Un ensayo clínico aleatorizado, doble ciego y controlado con placebo en 57 hombres jóvenes con poca experiencia en entrenamiento de fuerza evaluó 300 mg de extracto de raíz dos veces al día durante 8 semanas, junto con un programa de entrenamiento de resistencia. El grupo de ashwagandha mostró mayores ganancias en fuerza muscular, tamaño muscular y niveles de testosterona sérica, en comparación con el grupo placebo (Wankhede, Langade, Joshi, Sinha y Bhattacharyya, 2015).

Lo que no está suficientemente respaldado: no hay evidencia clínica sólida de que la ashwagandha sea eficaz como tratamiento único para trastornos de ansiedad diagnosticados en reemplazo de un tratamiento médico establecido, ni de que mejore de forma relevante la función cognitiva en personas sanas sin estrés o deficiencias específicas. Su papel se documenta mejor como apoyo complementario para el estrés percibido, el sueño y el rendimiento físico, no como sustituto de otros tratamientos cuando estos son necesarios.

Por qué puede ser una buena opción

A diferencia de muchas plantas adaptógenas que se promocionan con base casi exclusivamente en la tradición, la ashwagandha cuenta con varias ventajas prácticas que la distinguen: tiene múltiples ensayos clínicos aleatorizados y controlados con placebo, replicados por distintos grupos de investigación y con distintos extractos comerciales, algo poco común en fitoterapia; sus beneficios abarcan tres áreas de bienestar cotidiano —manejo del estrés, calidad del sueño y rendimiento físico— que suelen buscarse en conjunto; y, dentro de los estudios clínicos disponibles, el perfil de efectos adversos reportado ha sido, en general, leve (principalmente molestias gastrointestinales). Dicho esto, como se detalla en la siguiente sección, la solidez de esta evidencia no elimina la necesidad de conocer las señales de seguridad más recientes antes de decidir si es la opción indicada para tu situación particular.

Formas y dosis recomendadas

FormaPresentación habitualConsideraciones
Extracto estandarizado de raíz (cápsulas)300 mg, una o dos veces al díaDosis utilizada en los ensayos clínicos sobre estrés, sueño y fuerza muscular
Extracto de dosis más baja125-240 mg al díaDosis validada en estudios de escalamiento de dosis para el manejo del estrés
Polvo de raíz tradicionalVariable, según la preparaciónForma tradicional ayurvédica; menor estandarización que los extractos comerciales

Los ensayos clínicos disponibles han utilizado principalmente periodos de 8 a 10 semanas de uso continuo para observar los beneficios sobre estrés, sueño y fuerza. No existe evidencia sólida de seguridad para el uso continuo más allá de estos periodos evaluados en ensayos clínicos.

Consulta con tu médico antes de iniciar la suplementación con ashwagandha, especialmente si tienes alguna condición tiroidea, hepática, o si estás embarazada o buscas embarazarte, dado lo que se detalla en la siguiente sección.

Seguridad y contraindicaciones

La mayoría de los ensayos clínicos con extractos estandarizados de ashwagandha, en dosis de 300 a 600 mg al día, no encontraron alteraciones relevantes en las enzimas hepáticas ni efectos adversos graves. Sin embargo, es importante ser transparentes sobre un desarrollo regulatorio reciente y relevante: la Agencia de Estándares Alimentarios del Reino Unido (FSA) solicitó en 2025 una revisión formal de seguridad de la ashwagandha a su comité de toxicología, tras un incremento en los reportes de incidentes asociados a suplementos con este ingrediente, incluyendo posible toxicidad tiroidea, hipoglucemia y toxicidad hepática. El comité concluyó que existen varios reportes de casos de daño hepático asociados a su consumo, consistentes con una reacción idiosincrática (es decir, una reacción individual impredecible, no necesariamente relacionada con la dosis), y que no fue posible establecer todavía un nivel de consumo completamente seguro dada la gran variabilidad entre las preparaciones comerciales disponibles.

Contraindicaciones y precauciones específicas:

  • Embarazo: contraindicación firme. Aunque una revisión de la Farmacopea Herbaria Americana no encontró evidencia científica sólida que vincule a la ashwagandha con el aborto, la información de seguridad en el embarazo es limitada, y organismos como la Organización Mundial de la Salud y el Instituto Nacional de Alimentos de Dinamarca la contraindican durante el embarazo y la lactancia por precaución.
  • Personas con hipertiroidismo o que toman medicación tiroidea: la ashwagandha puede aumentar los niveles de hormonas tiroideas (T3 y T4), lo cual podría ser riesgoso en estas personas; existen reportes de casos de tiroiditis y tirotoxicosis asociados a su consumo, incluso en personas previamente sanas.
  • Personas con enfermedad hepática preexistente o que toman medicamentos hepatotóxicos: dado el riesgo de toxicidad hepática idiosincrática reportado, se recomienda evaluación médica previa.
  • Personas con diabetes o que toman medicamentos hipoglucemiantes: la ashwagandha puede tener un efecto sobre los niveles de glucosa, por lo que requiere vigilancia si se combina con estos tratamientos.
  • Personas con enfermedades autoinmunes: por su efecto inmunomodulador, algunas fuentes recomiendan precaución en enfermedades como el lupus o la artritis reumatoide, aunque la evidencia clínica directa en estos contextos es limitada.

Interacciones relevantes

  • Medicamentos tiroideos (levotiroxina) o para el hipertiroidismo: la ashwagandha puede alterar los niveles de hormonas tiroideas; su uso conjunto requiere vigilancia médica.
  • Sedantes, benzodiacepinas o medicamentos para el insomnio: dado su efecto documentado sobre el sueño, existe la posibilidad teórica de un efecto aditivo con estos medicamentos.
  • Medicamentos hipoglucemiantes o insulina: posible efecto aditivo sobre la reducción de la glucosa; requiere vigilancia en personas con diabetes.
  • Medicamentos inmunosupresores: debido a su efecto inmunomodulador, la combinación con inmunosupresores (usados, por ejemplo, en trasplantes o enfermedades autoinmunes) debe ser evaluada por el médico tratante.
  • Medicamentos metabolizados por el hígado: dado el riesgo de toxicidad hepática idiosincrática, su combinación con otras sustancias hepatotóxicas debe evitarse o vigilarse.

Calidad y fuentes

Al elegir un suplemento de ashwagandha conviene priorizar extractos estandarizados en contenido de withanólidos, idealmente correspondientes a los extractos específicos evaluados en ensayos clínicos (raíz, no una mezcla de raíz y hoja sin especificar), ya que algunos de los casos de toxicidad hepática reportados involucraron formulaciones con múltiples ingredientes o partes de la planta distintas a la raíz sola.

Es recomendable priorizar productos con certificaciones de calidad reconocidas, como NSF International o USP, que garanticen la ausencia de contaminantes y la concordancia entre el contenido declarado y el real, dado que la variabilidad entre preparaciones comerciales ha sido señalada explícitamente como un factor que dificulta establecer un nivel de consumo uniformemente seguro.

Contexto cultural o histórico

La ashwagandha ocupa un lugar central en el Ayurveda desde hace más de 3,000 años, donde se le clasifica como un rasayana, una categoría de sustancias destinadas a promover la longevidad, la vitalidad y la resiliencia frente al estrés físico y mental. Su nombre en sánscrito significa aproximadamente "olor de caballo", en referencia tanto al aroma característico de su raíz como a la creencia tradicional de que confiere la fuerza y el vigor de este animal.

El interés científico moderno en la ashwagandha como adaptógeno se intensificó especialmente en la última década, coincidiendo con un auge más amplio en el interés popular por el manejo del estrés crónico, lo que ha impulsado tanto la investigación clínica como, más recientemente, la atención regulatoria sobre su seguridad a medida que su consumo se ha popularizado fuera de su contexto tradicional de uso ayurvédico supervisado.

Conclusión

La ashwagandha es, entre las plantas adaptógenas, una de las que cuenta con mejor y más consistente respaldo clínico: múltiples ensayos aleatorizados y controlados con placebo, replicados con distintos extractos, muestran beneficios razonablemente sólidos para el estrés percibido, la calidad del sueño y, en menor medida, la fuerza muscular y la testosterona en hombres jóvenes que entrenan. Esta acumulación de evidencia es lo que la distingue de otras opciones con reputación similar pero mucho menos estudio real detrás.

Sin embargo, esta misma solidez de evidencia de eficacia no debe hacer perder de vista el desarrollo más reciente en materia de seguridad: la revisión regulatoria del Reino Unido en 2025, los reportes de toxicidad hepática idiosincrática y los casos de alteración tiroidea son señales que merecen tomarse en serio, especialmente en personas con condiciones tiroideas o hepáticas preexistentes, y en el embarazo, donde su uso está contraindicado. Puede ser una buena opción para quienes buscan apoyo para el estrés, el sueño o el rendimiento físico dentro de los parámetros estudiados clínicamente, siempre eligiendo extractos de raíz estandarizados y de calidad verificada, y consultando con un profesional de salud si existe alguna de las condiciones mencionadas.

Referencias

  1. Chandrasekhar, K., Kapoor, J., & Anishetty, S. (2012). A prospective, randomized double-blind, placebo-controlled study of safety and efficacy of a high-concentration full-spectrum extract of ashwagandha root in reducing stress and anxiety in adults. Indian Journal of Psychological Medicine, 34(3), 255–262. DOI: 10.4103/0253-7176.106022
  2. Langade, D., Kanchi, S., Salve, J., Debnath, K., & Ambegaokar, D. (2019). Efficacy and safety of Ashwagandha (Withania somnifera) root extract in insomnia and anxiety: A double-blind, randomized, placebo-controlled study. Cureus, 11(9), e5797. DOI: 10.7759/cureus.5797
  3. Wankhede, S., Langade, D., Joshi, K., Sinha, S. R., & Bhattacharyya, S. (2015). Examining the effect of Withania somnifera supplementation on muscle strength and recovery: A randomized controlled trial. Journal of the International Society of Sports Nutrition, 12, 43. DOI: 10.1186/s12970-015-0104-9
  4. Cheah, K. L., Norhayati, M. N., Husniati Yaacob, L., & Abdul Rahman, R. (2021). Effect of Ashwagandha (Withania somnifera) extract on sleep: A systematic review and meta-analysis. PLOS ONE, 16(9), e0257843. DOI: 10.1371/journal.pone.0257843
  5. Food Standards Agency / Committee on Toxicity of Chemicals in Food, Consumer Products and the Environment (COT), UK. (2025). Review of the safety of Ashwagandha (Withania somnifera (L.) Dunal) in food, drinks and food supplements.

La información proporcionada en este artículo es de carácter informativo y no sustituye la consulta de un profesional de la salud.

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